lunes, 10 de mayo de 2010

Los Albornoz, delicias de una familia argentina

Por Luisa Ballentine

Pocas cosas despiertan nuestras carcajadas tan fervientemente, como la pasión agresiva con que nos parece que los argentinos se desenvuelven en el día a día.

Esta actitud es la que lleva a escena La Factoría Teatro, una compañía gestual que con Los Albornoz… continúa un camino exitoso en la realización artística de sus proyectos y la conexión que consiguen con el público.

Los Albornoz… es una obra con un texto potentísimo emanado desde los ovarios mismos de la sociedad argentina y concebido en el contexto de crisis que se extiende a toda Latinoamérica. Es un texto que presenta a la escasez económica como una parte de los problemas que aquejan a una familia promedio: el padre, la madre, los hijos y la abuela; pero cuyas fundaciones están más dañadas que el bolsillo.

Seamos honestos: Los Albornoz… es una comedia hilarante donde absolutamente todo lo que se ve en escena nos hace reír. Primero porque los personajes son extremos y apelan a nuestro imaginario colectivo para sacarnos una carcajada, pero además porque la media máscara que utiliza La Factoría Teatro los convierte en seres de otra dimensión que desde su postura corporal ya parecen risibles.

A pesar de ese trasfondo carnavalesco, es una obra que nos pega en el rostro con todo aquello que tanto nos duele: la pobreza, las conductas aspiracionales de los que tienen menos y quieren tener más, la lucha de las madres por sacar adelante una familia que está siempre al borde de desintegrarse, si es que aún no lo ha hecho. Es una obra que encierra lo peor de nuestra sociedad y lo lleva a un extremo que quizás no sea tan ficticio como queremos creer.

El valor, sin embargo, está en convertir todo ello en un relato con el que nos identificamos y del que nos reímos justamente por ello: porque somos nosotros llevados al límite.

La apuesta de La Factoría Teatro de mantener el acento argentino en la obra es una decisión arriesgada pero 100% acertada. Los Albornoz…, si bien puede insertarse en cualquier país en que pensemos, es una obra trasandina, por y para los argentinos, necesita su pasión y su desparpajo al hablar, la irreverencia de crear familia a la italiana. No funciona en toda su magnitud al quitarle ese elemento.

Los personajes son memorables, las actuaciones encarnan estereotipos reconocibles y los dotan de características especiales. A pesar de que los actores utilizan media máscara en su trabajo, logran transmitir una gama de emociones que permiten reconocer distintos momentos en cada uno especialmente en Mamma Dora, la abuela que lleva sobre sí el peso de la trama y que tan bien interpreta Paulina Flores.

Se nota la mano del director Marcos Belmar en la integración de nuevos nombres al elenco, pues esta versión mantiene la magia de la original, estrenada en Santiago y Buenos Aires el año 2008, suma matices que aportan a la construcción del argumento y prescinde de algunas escenas que hacían el montaje un poco largo en el pasado.

¿Cuándo y dónde? Ver ficha en Solo Teatro.

1 comentario:

Graciela dijo...

ay que lindo
me tren muchos recuerdos a mi propia famila..... extraño mucho la verdad.. ellos en la casa de siempre de la flia.. y yo aca encerrada en mi pequeño apartamento en Buenos Aires....
que lindo lo de los albornoz :)